Avances en el proyecto del deprimido de la Glorieta Norte en Tunja: Gobernador cuestiona a la UPTC por demoras

Foto: Boyacá 95.6

El proyecto para la construcción del deprimido de la Glorieta Norte en Tunja sigue generando expectativas y preocupaciones, especialmente por las demoras en la actualización de los estudios técnicos necesarios para su desarrollo. Durante una visita a la calle 59 de la ciudad el viernes 21 de marzo de 2025, el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, expresó su frustración con el ritmo de los avances por parte de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), encargada de los estudios previos.

Retrasos en los estudios técnicos
Amaya criticó abiertamente a la UPTC por no haber cumplido con los plazos establecidos, lo que ha retrasado el avance del proyecto. “Desafortunadamente la UPTC se está demorando mucho. Yo acabo de hablar con el señor rector, le dije rector, si la UPTC no va a actualizarnos rápido los estudios y diseños del deprimido, más bien haremos un concurso de méritos y contratamos eso con quien se gane el contrato”, afirmó el gobernador.

Aunque resaltó la intención de trabajar con la universidad para este proyecto, también dejó en claro que, si la situación no mejora, se verían obligados a buscar otras alternativas para acelerar el proceso. Según el gobernador, la UPTC ya entregó un estudio en 2019, el cual planteaba las primeras ideas para resolver los problemas de tráfico en la Glorieta Norte con la construcción de un paso subterráneo. Sin embargo, este diseño requiere una actualización debido a varios factores, incluidos cambios en las condiciones y las necesidades de la ciudad.

El desafío de los servicios públicos
Uno de los aspectos más críticos que se debe considerar en la actualización del estudio es el traslado de las redes de servicios públicos en la zona. Según el rector de la UPTC, los operadores de estos servicios aún no se han comprometido a realizar las inversiones necesarias para mover las redes, lo que podría retrasar aún más la ejecución del proyecto. Este factor es fundamental para la viabilidad del diseño y para evitar complicaciones durante la construcción.

Además, se está evaluando la posibilidad de cambiar el diseño original del deprimido, que consistiría en excavar un extenso sector de la ciudad. El rector sugirió que el proyecto podría replantearse para incluir puentes en lugar de un deprimido, lo que implicaría un diseño diferente y, probablemente, una menor intervención en el terreno.

Compromiso de la Gobernación
A pesar de las dificultades, el gobernador Amaya reafirmó su compromiso con el proyecto y con la mejora de la infraestructura vial en Tunja. Según él, la Gobernación de Boyacá financiaría la actualización del estudio con recursos provenientes de las regalías, una vez que se definan los nuevos diseños. Amaya también mencionó que este proyecto surgió como respuesta a una tutela presentada por la comunidad ciudadana, que inicialmente solicitaba la construcción de un paso peatonal, pero que se ha expandido a una solución integral para aliviar el tráfico en la zona.

El costo total del proyecto, una vez completados los estudios y su respectiva ejecución, se estima entre los 130.000 y 140.000 millones de pesos. Con la actualización del estudio prevista para finales de este año, el proyecto podría dar un paso significativo hacia su implementación en los próximos años.

Un proyecto clave para Tunja
La construcción del deprimido de la Glorieta Norte es considerado un proyecto clave para mejorar la movilidad en la capital boyacense, que sufre de altos niveles de congestión vehicular. El paso subterráneo no solo aliviaría el tráfico en una de las principales entradas a la ciudad, sino que también contribuiría a mejorar la seguridad vial y la calidad de vida de los habitantes de Tunja.

El gobernador Carlos Amaya ha reiterado en varias ocasiones su compromiso de transformar la infraestructura de la ciudad y la región, buscando soluciones que no solo resuelvan problemas de movilidad, sino que también favorezcan el desarrollo económico y social de Boyacá. Con la espera de la actualización de los estudios, se espera que el proyecto avance en el futuro cercano, aunque la comunidad sigue pendiente de las decisiones y tiempos de ejecución.

Este es un ejemplo más de cómo los proyectos de infraestructura de gran envergadura requieren de una coordinación eficaz entre las entidades locales, universidades y demás actores involucrados, para garantizar que se cumplan los plazos y las expectativas de la ciudadanía.

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